En el Norte de Chiapas, por ejemplo, existen cinco municipios: Reforma, Pichucalco, Juárez, Ostuacán y Sunuapa, en donde se impulsó la actividad petrolera en los 70´s con importantes impactos de tipo social, económico, cultural y ecológicos.
En estos municipios la huella que ha dejado la industria petrolera no es nada halagador, y prueba de ello son los entornos ambientales afectados por una práctica irresponsable. Hoy los bellos paisajes de un estado rico en biodiversidad luce sus recursos naturales con olor a muerte. Cuerpos hidricos que fueron sustento y atractivos visuales en años anteriores hoy concentran desechos industriales tóxicos y descargas residuales domésticas sin previo tratamiento. La autoridad ambiental competente tiene que voltear la vista hacia estos municipios que pierden sus esperanzas por falta de políticas ambientales que rescaten y atiendan los ríos, lagos y lagunas que a gritos piden ayuda.